Tarifa fija vs. tarifa variable: lo explicamos sin tecnicismos

black Android smartphone near ballpoint pen, tax withholding certificate on top of white folder

La gran pregunta: ¿es mejor una tarifa fija o una variable? Pues depende. Pero no vamos a enrollarnos con tecnicismos, ni hablarte como si fueras un ingeniero eléctrico. Te lo vamos a explicar para que lo entiendas y decidas lo que más te conviene.

La tarifa fija es como una tarifa plana: pagas siempre el mismo precio por cada kilovatio, uses la luz por la mañana, por la tarde o cuando te dé la gana. Ventaja: estabilidad. Sabes lo que te va a costar. Inconveniente: si el precio del mercado baja, tú sigues pagando lo mismo.

La tarifa variable depende del precio del mercado mayorista. Es decir, cambia cada hora y cada día. A veces te sale bien y pagas menos. Otras veces, no. Si eres de los que pone lavadoras de madrugada o trabajas fuera de casa y consumes poca luz en hora punta, puede salirte rentable. Pero también puede darte algún susto si los precios se disparan.

La clave está en tu consumo. ¿Tienes niños en casa, tele encendida todo el día, aire acondicionado a tope? Mejor una tarifa estable. ¿Vives solo, no estás apenas en casa y eres un friki de mirar a qué hora sale más barato poner el horno? Entonces prueba con una variable.

Pero claro, esto no es una ciencia exacta. Lo ideal es analizar tu factura, ver tus patrones de consumo y elegir en base a datos. Y eso es justo lo que hacemos en Amboss Energía. Nada de vender por vender. Comparamos, analizamos y te decimos qué te conviene. Sin trampa, sin letra pequeña.

Así que si no tienes ni idea de si estás pagando lo que deberías, es momento de dejar de suponer y empezar a ahorrar.